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domingo, 25 de marzo de 2018

Las representacion sociales de la adiccion



Licenciada Jazmín Martínez:

Las representaciones sociales de la adicción

La palabra adicto proviene del término latín “adicctus” que refiere a la expresión “apegado o adherido” a algo o alguien. En cuanto a la definición de adicción que se utiliza desde la etimología, se piensa como la imposibilidad de poner en palabras la angustia o el malestar que siente la persona y como consecuencia lo tapa con consumo.

Es decir, la adicción se piensa desde aquel momento en el que la conducta de consumo se ha vuelto incontrolable en esa persona. Haciéndose presente la dependencia a nivel psíquico donde “la vida no tiene sentido sin drogas”,  “sin consumo se aburre”; más allá de la dependencia a nivel orgánico que le pueda generar la droga ya que no todas provocan esta última.

Más allá del paso del tiempo que lleva a la sociedad a cambiar la perspectiva de sus pensamientos y por los avances que ocurren a nivel medicinal, tecnológicos y políticos, hoy en día sigue habiendo una estigmatización con aquellas personas que atraviesan una adicción. En muchos casos, esa perspectiva sigue asociada a la ecuación adicto= delincuente, violento o incluso se lo asocia únicamente a las clases más marginales. Sin embargo en la actualidad puede visibilizarse que el consumo ha crecido de una manera muy rápida  en todas las clases sociales, y si bien existen casos en las que el delito o la violencia se relacionan con el consumo no son la mayoría.

Es importante poder pensar la adicción como un momento que atraviesa una persona -recalco de esta manera que se puede tener un problema de adicción pero eso no lo etiqueta como ser humano -  es una enfermedad que si bien es considerada crónica puede revertirse bajo ayuda y tratamiento con la finalidad de tener una mejor calidad de vida, a partir de la recuperación de la salud y bienestar emocional.

En estos casos el consumo puede comenzar como momento recreativo o experimental, donde se piensa que no se corre ningún riesgo y que la situación está controlada por el sujeto. La dependencia  aparece cuando la sustancia acapara la vida de la persona y solo ocupa su tiempo en consumir o en acciones relacionadas al consumo como pensar en comprar por ejemplo. Se comienza a entrar en un círculo vicioso donde el consumo se ve como la escapatoria inmediata a todos los conflictos externos e incluso internos como el sentirse angustiado. Y es ahí, en donde frente a la angustia o un malestar que pueda estar pasando la persona lo trata de solucionar de manera errónea con el consumo, terminando envuelto en otro malestar. Vaya paradoja!

Por otro lado, es importante aclarar que hoy en día cuando se habla de dependencia no se refiere solamente al uso de sustancias legales como el alcohol o el cigarrillo, ni  ilegales como la marihuana o la cocaína por ejemplo. Estas sustancias y muchas más son un posible tipo de adicción pero hay otros tipos como a la tecnología, el uso patológico del celular, al sexo, al trabajo, al juego, a las compras, a internet, etc.

Concretamente esto puede visibilizarse  dentro de un contexto familiar en el que hay una persona que presenta consumo problemático a una sustancia ilegal, pero dentro de la misma hay fumadores o personas que no pueden cortar su relación con el trabajo, etc. ¿Entonces solo en el consumo de sustancias ilegales está el problema? En ocasiones se piensa que por el solo hecho de que algo sea legal no trae consecuencias…

Es por eso que en estos tiempos donde todo tiene que ser inmediato, donde se piensa que cuanto más rápido son las cosas es mejor, donde todos los objetos están al alcance de la mano y lo que no existe en horas se inventa, el consumo está a la orden del día. La cultura y el mercado en el que nos encontramos inmersos invita a consumir sin frenos, desde comida, ropa, tecnología hasta drogas. Es entonces que frente al malestar de una persona lo que se invita es a consumir, ropa, comida, lo que se quiera. Ante el vacío que esa persona puede sentir se tiene la ilusión de que se podrá compensar con consumo de objetos.

En tiempos donde todo es inmediato a veces cuesta poder darse tiempo a uno mismo. Qué mejor que tratar de hacer la diferencia y poder darse su propio espacio y momentos para conocerse a uno mismo con su angustia y su potencial.

Detenerse a escucharse  es un acto de valentía que en esta época no todos se atreven a hacer, sin embargo el analista ofrece un espacio propio en el que el sujeto puede encontrarse con su propio inconsciente.



Lic. Jazmín Martinez


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